dissabte, 10 de març del 2007

Consumiendo consumaciones

Las atenciones nunca han hecho cola en mi puerta, así que cuando me invitaron a unos arbustos, me sofocaban los nervios. Era un rincón hermoso, un rincón apetecible con un aroma fresco que llegaba desde todas partes. Unos arbustos cerca de la orilla de un pequeño estanque cómo único cobijo. Que agradable sensación. Un lecho de pétalos de flores aromáticas me servia de colchón al que una voz susurrante me invitaba a echarme. Cómo resistirme, todo a mi alrededor me parecía apetitoso para todos mis sentidos. Ese susurro en mi voz continuaba allí y me dejé llevar, simplemente cerré mis ojos y seguí sus indicaciones. Y entonces mil olores llegaron, pude sentir una cálida brisa en mi piel y una ligeramente húmeda voz en mi cuello, causándome un escalofrío que recorrió toda mi espalda. Y así fue como mi cuerpo se empezó a estremecer. Ese fue el principio de la primera consumición entre los arbustos. Muchos se preguntan si consumamos. Si consumar es retozar entre flores, si consumar es temblar sin control, sudar por cada poro de la piel, si consumar es que se humedezcan los labios a cada susurro en la oreja… entonces si, se consumó.
Ahora espero volver allí, espero encontrar el camino que me lleve entre los arbustos. Pero me he perdido y de momento no los encuentro. Aunque espero que sea cuestión de tiempo.

3 comentaris:

Anònim ha dit...

el camino esta abierto y libre de zarzas

pronto volveremos a recorrerlo, sin prisas, sin pausas

S ha dit...

Sin prisas, sin pausas... la mejor manera.

Anònim ha dit...
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