dilluns, 4 d’agost del 2008

Terapia

Me digo que no me molesta porque es lo que quiero, aunque no siempre sea cierto. En algún lugar recóndito, me repatea. Me escuece el alma por una tontería, pero sonrío. Porque lo es, una tontería. Me torturan algunas ideas que se revuelcan alegremente en mi cabeza, una y otra vez, cansinas. Tonterías absurdas que no se van. Pero sé que no hay porque preocuparse, conscientemente lo sé. Y aun así, me carcome algún tipo de envidia tonta. Absurda. Infundada aversión a su existencia. Intento no pensar en ello. Lo pongo todo en una cajita en forma de diario, y allí ya no me molesta, miserable pensamiento. Así deja de existir. Así me siento mejor.