dilluns, 30 d’abril del 2007

Buscando respuestas

Tengo sueños extraños, sueños que revelan temores infantiles que aún me provocan pánico. Sueños que evocan situaciones mentalmente violentas, ruborizantes, aquellas capaces de provocarme parálisis patológicas incomprensibles y que demuestran claramente una falta de auto-confianza tiempo atrás supuestamente superada. Pero de nuevo está ahí, y aunque debería ser ya una persona autónoma, convencida de si misma y su propio potencial, vuelven los complejos y las dudas. El temor a la imagen que proyectamos es incomprensible, ya que cuanto más singular sea esa imagen, más excepcionales seremos nosotros; pero una fuerza estúpida nos empuja al clonaje masivo del estereotipo comunitario y el mimetismo social… He perdido capacidad de mimetización, he abandonado mi manada para abrir fronteras y de repente mi presencia se ha vuelto evidente por la falta de conjunción con el entorno, aunque creo que solo yo me doy cuenta. ¿Debo hallar la solución o mantenerme bajo la flecha que me señala? Seguiré soñando, quizás en mis sueños hallaré la respuesta.

dilluns, 23 d’abril del 2007

Feliz St. Jordi


Defensa de la alegría

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas del azar
y también de la alegría.

Mario Benedetti

dimecres, 18 d’abril del 2007

Calcetines

Los nervios me arrastran y he llegado a odiar los calcetines. Tal es mi crisis que los he tirado todos, solo se han salvado los nuevos. Y he comprado más, a ver que tal resultan. A veces hace falta renovar, que si no se sufre mucho, y a mi hace mucho que me dolían los pies. Aunque me ha costado, algunos los tenía de hace mucho tiempo. Y es que los nervios es lo que tienen, que no te dejan dormir y no sabes cuando pasará todo. Aunque tuve un descanso este fin de semana, un gran descanso con una enorme Señora Mayor que se portó como nadie, blasfemadores en un vórtice de locura y risas, sin nervios ni pensamientos turbios. Gracias a todos. Pero he vuelto a casa, y tiro los calcetines. Es un pequeño cambio pero es un cambio de todas maneras. Fuera calcetines, vida nueva. Sé que me arriesgo a coger frío, que a mi los pies siempre se me hielan. Pero me arriesgaré. La semana que viene, calcetines nuevos!

dijous, 5 d’abril del 2007

Una noche ‘al basc’

Demasiado pronto, otra vez me veo esperando. Un gordo en la barra me mira. Aparta la mirada cuando dirijo la mía hacia él. Le seduce mi soledad. Mi soledad y la falda corta que se me sube al sentarme en un taburete de altura considerable. Llega alguien y me pide fuego. “Cuesta un poco”, digo yo. Lo consigue a la segunda y eso nos brinda la oportunidad de un par de frases y unas sonrisas. Continúo esperando. Suena música en un idioma extraño, música que me recuerda a fiesta mayor, con un acordeón. La gente se arremolina en pequeños grupos, rodeados de cerveza y tapas. Bebo. Aún no he comido nada, me va a subir. Pero no tengo hambre y sí ganas de fiesta. El joven del encendedor se va y yo pienso en el nuevo vestido que me he comprado para el viernes. No me lo he comprado para el viernes pero cuando me lo he visto puesto he decidido cuando voy a estrenarlo. El gordo continúa mirando, disimuladamente. Parece ser el único que se percata de una joven sola escribiendo en una servilleta de papel. Me gusta la idea de gente a mi alrededor ignorándome. Empieza a dolerme más aún la espalda, esta no es manera de escribir. Deberían llegar pronto, me estoy meando y no me apetece dejar mis pertenencias a solas ni perder el taburete. Fumo para pasar el rato. Más de lo que debería, pero ahora no me importa. Ahora dejo fluir. Ya llegan.