diumenge, 20 d’abril del 2008

Mejor así

Aquel era un día lleno de controversias. Era un día claro y soleado, pero en ningún caso caluroso. Era un día con miles de gotas de humedad flotando en el aerosol, pero no hacía bochorno. Aquel era un día para encontrarse con el amor y dejarlo para más tarde, para ver de frente a la muerte y largarle un “hasta luego” fantoche. Era un día maravilloso, parecía que un ángel hubiera decidido dedicármelo y lo hubiese planeado todo a mi imagen y semejanza. Era tan fácil sentirse cómodo en ese día. Todas las respuestas eran, a priori, engañosas y por ello, sinceras. Tan seguro estaba uno ese día de que lo habían engañado, que automáticamente conocía la verdad más oculta. La oposición a lo que, a primera vista, parecía estar ocurriendo. Por eso, cuando vi cómo me miraban sus ojos y no me hablaban sus labios, entendí perfectamente cómo le atraía mi presencia y me rechazaba su cuerpo. Así mismo, sonreí y disfruté de una comodidad irreal, a la que me aferré sin hacer ningún paso. Las cosas estaban bien así. Sin llevarse a cabo.

dilluns, 31 de març del 2008

Cambio de rumbo

Buscaba un cambio que le diera un sentido a todo, necesitaba un cambio desesperadamente. No sé exactamente porque, me cuesta ahora mismo encontrar los motivos. Sencillamente me lo pedía el cuerpo. O más bien mi mente. Un motivo por el que salir de casa. Diría más bien, un motivo por el que salir a la calle con objetivo y sonrisa puestos. Llegó un momento en que el río no tenia cauce claro, no tenía recorrido y cada mañana decidía su rumbo sin llegar a sentir-se cómodo con tanta libertad e inseguridad, inestabilidad quizás. Parece una opción terriblemente monótona y aburrida. No es el objetivo. El río necesita agua nueva y subir al norte. Se ha cansado de bajar hacia el mar y va a subir montaña arriba hacia el pico más alto. Pero que alguien le explique el camino, que decidir uno solo es muy arriesgado. La soledad a la larga, es arriesgada.

diumenge, 27 de gener del 2008

Los días pasan

Espero que vuelva la luz. Se fue un momento. Creo que es una indirecta para que me vaya a la cama. Debería descansar, aunque no me apetece. Quiero leer, quiero charlar, escuchar música. Pero no puedo, estoy a solas y sin luz. Suerte de las baterías, que hermoso invento, y así puede acompañarme Van Morrison un rato en mi oscura soledad. Me hace sonreír. On the bright side of the road. Ese es el lado de la carretera dónde quiero estar, en el que hay luz, el incandescente, el calentito. Nos vemos por allí?

dimarts, 18 de desembre del 2007

La piel de gallina

Ana, gracias por el enlace.


dimarts, 30 d’octubre del 2007

Pienso, luego...

Aunque en ese momento pensaba que no estaba mal, las palabras se agolpaban en un punto del que, muy a su pesar, no podían salir. Incluso después de pensarlo un buen rato, no tenía demasiado sentido, pues tantas cosas por decir no pueden quedarse ahí para siempre. No puede ser bueno. O eso creyó él, que instantes más tarde intentó forzar una escapatoria, aunque no lo consiguió. Estaba aturdido, desconcertado y, al fin y al cabo, mal, contrariamente a su apreciación inicial. Necesitaba aclararlo todo un poco antes de continuar, solo así podría deshacerse de tan pesada carga. Aunque la solución debería llegar rápidamente pues, como dijo el rey (it’s now or never), todo lo decible tiene un momento y lugar dónde ser dicho, y en este caso había mucho que decir. Por qué, entonces, con tanto por ser contado y tan poco tiempo para hacerlo, habían decidido sus estimados pensamientos junto con sus hermosas palabras maquinar contra uno mismo en un motín sin precedentes. -¡Indecentes! ¡Desagradecidos!- pensó en sus adentros. Pues él los había desarrollado, y a él debían su existencia. Una existencia efímera, pues el sonido se lo lleva el viento y todo se olvida una vez escuchado. Pero permanece en un mudo atormentado incapaz de decir a nadie lo que está pensando.