divendres, 2 de maig del 2008

Subiendo mi autoestima

Me apetece repetir entrada. No tiene nada que ver con cómo me siento hoy, todo lo contrario, últimamente estoy de un buen humor enfermizo que para mi que no puede durar mucho, que todo se acaba jodiendo al final. Pero que coño, estoy feliz (soy feliz!) y me apetece decirle al mundo que escribo que te cagas y repetir post. Porque ese me gustó a mi, que soy lo más importante.

viernes 16 de marzo de 2007
A jodiendas con la vida
A veces me jode mucho la gente, muchísimo. No sé el porqué, a menudo gente que no conozco demasiado, cosa que me sorprende. Porque mira que se tiene que ser toca pelotas para joder cuando no sabes que estas jodiendo. Y esos a veces son los que joden más. Hay cierta gente con la que hay una química especial, una conexión sobrenatural que lleva a que cada comentario que salga de su boca te caiga encima como un montón de estiércol aún fresco. Hay gente así. Hay gente que nació para abrir la boca y cagarla. Supongo que no pueden evitarlo, a mi me gusta pensar que son así de gafes. Porque se tiene que ser gafe para cagarla tanto y tantas veces, que si intento buscar otra definición, pues ya me voy al extremo de las jodiendas, los puteos y las tocadas de pelotas. Y en el fondo prefiero pensar bien de las personas y creer que no lo hacen queriendo (que algunos lo hacen, si, pero mejor no pensar en ello). Y qué se tiene que tener para ser un jodedor oficial de tal calibre, me pregunto yo entre blasfemia y blasfemia. Pues no sé, pero les sale natural, a los jodíos. Aunque, digo yo, que no les debe pasar con todo el mundo, porque la cara partida en dos tampoco la tienen. Pero no sé que pasa, que a mi la gente, a veces, me jode. Y he pensado, que quizá sea yo el problema. Pero es que la mayoría de la gente no me jode, que el jode siempre es uno. Ese, el que siempre dice algo inconveniente y se queda tan ancho. Que jodío…

diumenge, 20 d’abril del 2008

Mejor así

Aquel era un día lleno de controversias. Era un día claro y soleado, pero en ningún caso caluroso. Era un día con miles de gotas de humedad flotando en el aerosol, pero no hacía bochorno. Aquel era un día para encontrarse con el amor y dejarlo para más tarde, para ver de frente a la muerte y largarle un “hasta luego” fantoche. Era un día maravilloso, parecía que un ángel hubiera decidido dedicármelo y lo hubiese planeado todo a mi imagen y semejanza. Era tan fácil sentirse cómodo en ese día. Todas las respuestas eran, a priori, engañosas y por ello, sinceras. Tan seguro estaba uno ese día de que lo habían engañado, que automáticamente conocía la verdad más oculta. La oposición a lo que, a primera vista, parecía estar ocurriendo. Por eso, cuando vi cómo me miraban sus ojos y no me hablaban sus labios, entendí perfectamente cómo le atraía mi presencia y me rechazaba su cuerpo. Así mismo, sonreí y disfruté de una comodidad irreal, a la que me aferré sin hacer ningún paso. Las cosas estaban bien así. Sin llevarse a cabo.

dilluns, 31 de març del 2008

Cambio de rumbo

Buscaba un cambio que le diera un sentido a todo, necesitaba un cambio desesperadamente. No sé exactamente porque, me cuesta ahora mismo encontrar los motivos. Sencillamente me lo pedía el cuerpo. O más bien mi mente. Un motivo por el que salir de casa. Diría más bien, un motivo por el que salir a la calle con objetivo y sonrisa puestos. Llegó un momento en que el río no tenia cauce claro, no tenía recorrido y cada mañana decidía su rumbo sin llegar a sentir-se cómodo con tanta libertad e inseguridad, inestabilidad quizás. Parece una opción terriblemente monótona y aburrida. No es el objetivo. El río necesita agua nueva y subir al norte. Se ha cansado de bajar hacia el mar y va a subir montaña arriba hacia el pico más alto. Pero que alguien le explique el camino, que decidir uno solo es muy arriesgado. La soledad a la larga, es arriesgada.

diumenge, 27 de gener del 2008

Los días pasan

Espero que vuelva la luz. Se fue un momento. Creo que es una indirecta para que me vaya a la cama. Debería descansar, aunque no me apetece. Quiero leer, quiero charlar, escuchar música. Pero no puedo, estoy a solas y sin luz. Suerte de las baterías, que hermoso invento, y así puede acompañarme Van Morrison un rato en mi oscura soledad. Me hace sonreír. On the bright side of the road. Ese es el lado de la carretera dónde quiero estar, en el que hay luz, el incandescente, el calentito. Nos vemos por allí?

dimarts, 18 de desembre del 2007

La piel de gallina

Ana, gracias por el enlace.