dimarts, 17 de juliol del 2007

30 buenas razones para levantarse mañana

  1. No tengo que madrugar

  2. La imagen que me devuelva el espejo será impresionante

  3. Desayunar en la terraza

  4. La brisa fresca de la mañana

  5. Ir a la playa

  6. Ver a mis amigos

  7. Recordar la noche loca del día anterior

  8. Recibir llamadas de los que me quieren

  9. Voy a ver la victoria de Raikko…

  10. …y cómo rompe Alonso (sé que no va a pasar, pero soñar es gratis)

  11. El buen tiempo en el cielo

  12. Recuperar fuerzas haciendo nada

  13. Disfrutar de buena compañía

  14. Escuchar música

  15. Evitar responsabilidades por un día

  16. El ruido de la gente chapoteando

  17. Un buen rato con un libro

  18. Comprarme un helado

  19. Dar un paseo

  20. No sufrir atascos

  21. Una siesta con el sonido de las olas de fondo

  22. Sonreírle al mundo…

  23. … y que el mundo me devuelva la sonrisa

  24. Una clara fresquita en el paseo

  25. Una buena rodaja de sandía

  26. Charlar frente a un café

  27. La arena bajo los pies desnudos

  28. Darme una duchita fresca

  29. Echarme piropos

  30. Cumplir 30

dilluns, 16 de juliol del 2007

Disección del tiempo

Hace mucho que no escribo, no tengo tiempo. Habitualmente la gente suele tener aproximadamente unos 1440 minutos al día que organiza de diferente manera. Yo suelo utilizar unos 35 para desayunar tranquilamente delante de las noticias (que a menudo no escucho). Podríamos decir que solo tardo unos 10 en decidir que ropa me voy a poner, pero necesito al menos 25 para ducharme y, sobretodo, peinarme. 65 minutos solo despertarme, que manera de gastar.
1440-65=1375’
Tardo en llegar a trabajar unos 10 minutos más, e invierto en un café con leche extra a media mañana unos 20, en comer unos 65, intento no estar más de 30 en mi parón de media tarde; con lo que he perdido otros 125. No parecen muchos, pero solo me quedan 1225 minutos, y debemos restarle otros 35 en preparar la comida del día siguiente y otros 30 en cenar. Vale, me quedan 1185.
1375-125-65=1185’
Normalmente intento gastar unos 120 entre TV y lectura antes de ir a dormir, aunque mi insomnio y lo interesante que pueda ser el libro pueden aumentar el recuento en 60 o incluso 120 minutos más. Supongamos un día normal y me quedarían 1065 minutos.
1185-120=1065’
Parecen bastantes, pero me gusta dormir unos 480, con lo que solo quedan 585 minutos y no he hablado de trabajar aún! Una jornada normal, que no tengo, implicaría unos 480 minutos más, y me queda para mí, y solo para mí, esos fantásticos 105 minutos que restan.
1065-480-480=105’
Curiosamente, cada día pierdo 1h 45’ en algún sitio y no se dónde. Pensé en escaparme un día a un sitio muy lejano y usar todas esas horas acumuladas en una aventura, pero alguien me ha dicho que no se guardan, que caen en saco roto, que ya los he perdido para siempre.
Nota mental, utilizarlos.

dijous, 21 de juny del 2007

De emoción también se vive

De emoción también se vive, no sólo de ilusión. Es esa emoción que te agita por las mañanas y te arrastra fuera de la cama con los ojos como platos; y la que impide que duermas por las noches. La que te agrava la ojeras al ritmo que disminuye tu ingenio. La de las mariposas en la barriga, que confundes a menudo con nervios. Te mantiene alerta a cada movimiento, a los sucesos minúsculos que conforman el mayúsculo. Esa emoción responsable de la decepción y la sonrisa. Yo vivo más de emoción que de ilusión. No es lo que va a pasar, es cómo está pasando.

dijous, 7 de juny del 2007

Diccionario de sinónimos

Me he sentido triste durante un tiempo. Me he sentido triste y he reaccionado. Aunque aún me sobrevienen momentos angustiosos, me esfuerzo cada día por levantarme con una mayor sonrisa en mi cara, facilitar la vida a los demás, que no tengan que aguantar un ente deplorable y lastimoso vagando por sus vidas. Que altruista que soy! Así que he decidido tirar pa’lante, y he caído en el recurso fácil y penoso de reencarnarme en una cabeza pensante con actitud de quinceañera sin haber tocado aún la tumba. De pronto han empezado a sucederse momentos de exaltación de la amistad y otro tipo de exaltaciones varias que no vienen ahora a cuento, instantes lamentables que te recuerdan cada día que la juventud no dura para siempre de la manera más pésima posible. Viendo en el espejo la imagen que se refleja, algo desagradable, casi horrible, que me hace sentir fatal (como diría un quinceañero de los de mi época, hace unos años). La verdad es que la cosa no va tan mal. Confieso que me lo paso bien, me doy pena a veces, pero me lo paso bien. Aunque es desolador tener vergüenza ajena de uno mismo. Es un poco desesperante, he pasado de ser una persona triste para ser una persona desubicada, descontextualizada. Patética.

divendres, 1 de juny del 2007