Vacío
A veces noto un vacío desgarrador en mi interior que duele. Duele por lo intenso de la nada que se expande sin tregua. Te quedas estático expectante, al acecho de algún cambio. Pero hay dolor y vacío, agujero negro que consumió hace tiempo las emociones y ahora succiona los restos de los tiempos pasados. A mi alrededor, un espacio limpio flanqueado por paredes semidesnudas. Nadie más que yo y mi televisión. Casi como un hermano, como un amigo, me hace compañía. Me estoy acostumbrando tanto a la soledad que temo que llegue el día en que ya no me resulte doloroso y no eche de menos la gente. Me gustaba cocinar, pero ya no hay para quien. Me gustaba charlar, pero no hay nadie que escuche. Me gustaba leer, pero nadie a quien hacerlo. Me gustaba sonreír, ya ni tan siquiera al espejo.
